Archivos para 27 diciembre 2011

LA PRIMERA ALCALDESA DE MADRID

Gallardón jugó sus cartas, presionó hasta el último momento y ganó su ansiado ministerio. Hoy. Ana Botella es la primera alcaldesa de la capital. Ya sólo por eso pasará a la historia. Su discurso de investidura ha estado plagado de buenas intenciones y ha mantenido, en lo esencial, el tono de su predecesor.
Ahora toca saber si estará a la altura y podrás remontar todo un pasado de peras y manzanas, de gaviotas reidoras, que le han caracterizado a lo largo de estos años y que hacen ver con prevención y hasta con regocijo mediático su acceso a la alcaldía. Madrid es duro y cruel con sus políticos, aunque menos que con sus habitantes.
De ella dependerá dejarse devorar o sortear cada trampa que cada día le tenderán sus adversarios, más internos que externos, si tomamos en cuenta las complacientes palabras de la oposición, que se relame esperando un desastroso gobierno al que pasar factura dentro de tres años.
Tiene un buen equipo heredado y buenos asesores que han hecho el trabajo sucio de las concejalías que ha ido ocupando, como el impagable Antonio de Guindos, hermano del ya ministro de Economía, que ha ido allanando el camino de la hasta ahora consorte de Aznas y, a partir de ahora, Ana Botella.
Si confía en lo equipos heredados, supervisa su tarea y se dedica esencialmente a inaugurar, pronunciando discursos elaborados por los mismos que se los escribían a Gallardón, puede ganarse fama de mujer de consensos, buenas palabras, entendimiento en tiempos agrios como los que se avecinan.
Si, por contra, se mete en camisas de once varas, intentando emular a la inigualable Espe, puede meterse en líos de difícil digestión para ella, su equipo y su propio partido. Me da la impresión de que Ana es menos tonta de lo que parece y que sabrá navegar en este callejón de gatos agresivos e implacables que es Madrid.
Aunque sólo sea por tratarse de la primera mujer alcaldesa de Madrid y aunque me encuentre tan lejos de sus planteamientos ideológicos y religiosos, en la órbita de los legionariosdecristo (así en minúsculas y todo seguido), como mujer y madre, como yo, y abuela (que espero ser algún día) quiero desearle…suerte.
Lauren Bergson

GALLARDÓN, ESPERA Y DESESPERA

Mucho se viene hablando y especulando sobre el salto de Gallardón a la política nacional. El mismo Alberto no se ha molestado en desmentir, sino muy al contrario, ha dado trigo a los pajaritos que propagan la cantinela. Las prisas y la imprudencia, hace ya cuatro años, dieron al traste con la misma pretensión y Rajoy terminó dando con la puerta en las narices al Alcalde capitalino.

Esta vez, Rajoy desearía llevarse consigo a Gallardón. Se lo ha ganado y se lo merece. Pero, Gallardon, se ha cavado su propia fosa. Su incapacidad para controlar y pesar en el PP madrileño, controlado con mano de hierro por Esperanza Aguirre, le ha llevado a plantear una sucesión imbatible para los aguirristas: La Botella al poder. La Botella de Aznar, con sus gaviotas reidoras, sus peras y manzanas, sus bodas familiares en El Escorial.

Ese es el Talón de Aquiles de Alberto. Mariano no puede permitirse dejar la Comunidad de Madrid en manos de Aguirre y de Alcalde Consorte a Aznar.

Por eso el riesgo para el actual Alcalde es tener que quedarse en Madrid, participando en la desestabilización definitiva de Esperanza Aguirre, con la ayuda de unos cuantos cientos de cuadros del PP madrileño, que ahora pasarán a ocupar cargos en el Gobierno del Estado. El Congreso del PP-Madrid va a ser cainita y la lideresa ha decidido prepararlo pasando a cuchillo a Paco Granados, que abandonaba demasiadas veces su despacho en la primera planta de Génova para tomar café en los despachos de las plantas superiores del PP Nacional.

Tras los Congresos Nacional y Regional del PP, alcanzando el objetivo de controlar Madrid, Mariano auparía a Gallardón a un Ministerio, cuando se produjera la primera remodelación del Gobierno, algunos de cuyos ministros se quemarán a lo bonzo con los primeros recortes de choque.

Eso sí, Rajoy incorporaría ahora a parte del equipo Gallardón en puestos de segundo nivel. Ahí se habla de Manuel Cobo como Secretario de Estado de Deporte, o Concepción Dancausa en Servicios Sociales, o Dependencia. Incluso Juan Bravo podría entrar como Secretario de Estado de Hacienda.

Dolores Brenson


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