CUENTO DE LA DEPENDENCIA: UN FINAL INFELIZ

Os hablé hace no mucho de mi tío Roberto Sandoval y su dependiente esposa Margarita Gutiérrez. Tras meses de insistencia en su solicitud de beneficiarse de la ley de dependencia no había conseguido ni plaza en una residencia, ni prestación económica alguna.

Hace pocos días recibió por fin una carta en la que le informaban que, una vez concedida la prestación económica para ayudar al pago de la residencia privada en la que había ingresado a Margarita, debía dar un número de cuenta en la que ingresar la cuantía de la misma.

Pues bien, ayer Margarita moría en un hospital madrileño y esta mañana será enterrada. Es lo que tienen los mayores. Cuando los Gobiernos no les ayudan cuando lo necesitan, más tarde o más temprano la muerte viene a solucionar los problemas. Nuestros Gobiernos han aprendido bien la lección del Generalísimo: El tiempo soluciona los problemas. Si un joven tiene problemas, la edad los solucionará. Si un viejo tiene problemas, el tiempo de la muerte los solucionará.

Así de sencillo, así de cruel, así de eficaz y eficiente.

El cuento de la dependencia de Roberto y Margarita ha llegado a su fin. Infeliz final, pero final al fin. El de otros muchos espera a la muerte.

Klaus Herzog

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