EL DÍA QUE CESARON A GERMÁN YANKE

Me caí del caballo, en mi madrileño camino de Damasco, el día en que destituyeron a Germán Yanke, a continuación de la entrevista que realizó a Esperanza Aguirre. Sigo creyendo que todo fue un malentendido que no debiera haber tenido mayores consecuencias. Pero el cese de Germán fue fulminante. A él le apearon del caballo de la dirección del informativo de la noche de Telemadrid y a mí, aquel rayo vengador, me tiró del pollino de las esperanzas que había depositado en Esperanza. La había seguido desde su etapa de Concejala en el Ayuntamiento de Madrid. Su ministerio de Educación y Cultura. El propio Saramago ha reconocido que la anécdota de Sara Mago es pura leyenda urbana. Me pareció una excelente Presidenta del Senado. Daba bien en las fotos y ejerciendo de madre superiora de un convento que pide ser remozado desde que se construyó sin que nunca nadie se atreva a emprender la obra de remodelación. Creí, sinceramente que, pese a su accidentada llegada al poder en Madrid, traería vientos de aire fresco, heredados de su jefe de filas, Rodrigo Rato. Creí que el sector liberal del PP ganaba peso con su Presidencia en la capital del Estado y que del debate en libertad, podrían salir cosas buenas para toda España. Esperanza me ha dado muchos momentos de gloria en mis columnas. Sus ocurrencias, sus ideas a veces descabelladas, pero atrevidas y novedosas en la política gris a la que nos tienen acostumbrados la clase política, me parecían, además de calculadas, fruto de una mente despierta y dispuesta a aprender. Sin embargo, el cese de Germán Yanke, un periodista de raza, liberal, centrado y centrista, atento a cuanto se mueve para convertirlo en noticia, información, opinión. Nada agresivo, riguroso y profesional. Aquel cese, me descolocó completamente. No he mantenido con él más que ocasionales encuentros esporádicos. Sin embargo, así me lo parece. Un periodista de raza, como la copa de un pino. Algo se quebró, no en mis convicciones liberales, más de tradición anglosajona que centroeuropea, sino en mi confianza en Esperanza. No sé si no ha acertado con los personajes de los que se ha rodeado, mal aconsejada por malos Consejeros. O si su propia naturaleza la ha conducido al punto de fuga hacia delante en el que se ha situado últimamente. No hay nada peor para un líder (o lideresa), que rodearse de aduladores y ganapanes que girarán en redondo, cuando los vientos del liderazgo cambien. Popular y populista, más que un verso suelto en la política española y en su propio partido, va camino de ser un ripio facilón, de baja calidad. Como profesional que es, Germán Yanke se ganará la vida en cualquier medio. Como política profesional, Esperanza Aguirre durará mientras le dure el dinero del presupuesto para comprar voluntades. En cuanto a mí, me seguiréis leyendo en los periódicos y, entre líneas, os haré algún guiño. En cuanto al liberalismo, el algo por descubrir en España. Tardará en llegar, pero llegará, siempre que ponga el acento en la libertad de expresión, de opinión, de debate de las ideas y no tanto en la del mercado. El tiempo dirá, dando y quitando razones.

John Thornton

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